viernes, 4 de octubre de 2013

Tener el mínimo de fe y plantar árboles en el mar, no tiene un significado mágico.  Tiene una implicación de compromiso de transformación.   Acabamos de recordar a san Francisco de Asís, el santo sencillo y extraordinario a la vez, que concretizó su fe en Dios en renovación de su entorno y de muchas personas de su tiempo.  Como él, ha habido muchísimas personas que no se han conformado con profesar teóricamente su fe en Dios, sino que la han hecho praxis, y con ello han contribuido a aliviar, disminuir e incluso eliminar injusticias que se dan entre los seres humanos.  Bienvenidos a nuestro blog y que las breves ideas de esta homilía sirvan para motivarnos a tener una fe creciente y activa.

Bendiciones para todos.