sábado, 26 de octubre de 2013

Aparte de orar con insistencia y sin desanimarnos, Jesús también nos pide que cuando oremos nos despojemos de todo sentimiento de superioridad sobre los demás.  Todo lo que somos y tenemos lo hemos recibido de Dios, no para que lo guardemos bajo llave ni para distinguirnos de los demás, sino para compartirlo y así poder facilitar a los demás el acercamiento y el encuentro con Dios.


Bendiciones para todos.