Aparte de orar con insistencia y sin desanimarnos, Jesús también
nos pide que cuando oremos nos despojemos de todo sentimiento de superioridad
sobre los demás. Todo lo que somos y
tenemos lo hemos recibido de Dios, no para que lo guardemos bajo llave ni para
distinguirnos de los demás, sino para compartirlo y así poder facilitar a los
demás el acercamiento y el encuentro con Dios.
Bendiciones para todos.
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